sábado, 20 de junio de 2009

El Desempate

Mientras esperaba sentado en aquel sillón del recibidor del ministerio, el Inspector Mayor Clavero, recordó cuando a los veintidós años se había sentado por primera vez allí a esperar una entrevista. En los dos casos estuvo con la misma tranquilidad externa y la misma tormenta en las tripas.
Se acordó de Teté que entonces era su novia y estaba tan viva que no la podía asociar con esta mujer con la que ahora vivía.
Había salido feliz, en aquella oportunidad, fueron al centro, al cine, a cenar y en aquel torrente de bienestar próspero, decidieron comprometerse formalmente.
Cuando se colocaron las alianzas unos días después, no tomó en cuenta lo que esto significaba para su novia. Ella se sentía casada con esa ceremonia.
Nunca hubiera sospechado que el cambio repentino en la moralina de Teté, aquel avance abrupto en las caricias y los mimos que ahora le permitía eran por ese anillo y no por él mismo.
Lo que mas recordaba de aquellos días era la risa de Teté. Que fácil se reía, como disfrutaba todas las cosas. Recordó como algo sobrenatural la perfección de su dentadura.
Y ahora había perdido la alianza y la pérdida del anillo la había cambiado por primera vez desde que la conocía, y eso era toda una vida.
¿Cuánto hace que su mujer no se ríe? No puede ser que aquella fuera la última vez.
Ya no importa, se dijo con sentido práctico. Teté no es más que un mal plagio de aquella muchacha que ahora, cuarenta y cuatro años después, se había convertido en la imagen de su finada suegra.
Clavero!... Clavero!.. Escuche hombre!… la secretaria se le había acercado y le tocó el hombro al no ser oída y cuando él levantó algo avergonzado la mirada, la muchacha le dijo sonriendo, usted debe estar muy enamorado picarón… pase Clavero por favor, que lo están esperando.
Cuando volvió a la tarde a su casa le dijo a su mujer. Creo que estoy vivo…
Jamás hubiera imaginado que sería tan bueno trabajar de nuevo… dijo mientras entraba al baño…
Teté estaba remangada con un alambre en la mano tratando de mirar por el resumidero con un ojo entrecerrado intentando inútilmente, ver el anillo de bodas que le había tragado el agujero. Volvió a meter el alambre mientras escuchaba caer en el inodoro el chorro entrecortado y espeso que fluía a intervalos a cada esfuerzo del marido.
¿Dónde vas a trabajar? Preguntó ella sin interés…
Independiente, no lo haré bajo el mando de nadie. Ya tengo el permiso para mi compañía de seguridad… SS.. Servicio de Seguridad…
Después, salió sin vaciar la cisterna y dejando la tabla mojada ya aliviado, cerrándose la bragueta.
Ella se arrodilló en el piso, levantó la rejilla de bronce del resumidero y revolvió sin fe con el alambre.
Durante el almuerzo miraron televisión como siempre, el informativo se centró en la discusión sobre la ley concubinaria, el inspector le hizo un comentario, por decir algo… ¿Te das cuenta Teté? me dejó de heledo con ese razonamiento la señora…
Una señora no debe andar sin alianza por el mundo… fue la respuesta.
Y daaaale con la alianza… Dejáte de joder mujer… desde que la perdiste, desayunamos alianza, almorzamos alianza y cenamos lo mismo… pero dos platos.
Voy a llamar al sanitario para que desarme la plomería y arranque los pisos y los aparatos del baño hasta que encuentre la maldita alianza las uñas y los pendejos que se nos perdieron toda la vida…
La mujer siguió mirando sin ver la televisión, acariciando con los dedos la cicatriz que le había provocado el anillo durante cuarenta y cuatro años.
Siempre le sale el desagradable en el momento menos oportuno pensaba Teté ofendida hasta los huesos.
El sábado vino el plomero, mientras trabajaba la señora se fue a la feria, como si no le importara el asunto.
Clavero lo invitaba con whisky al hombre que le contaba anécdotas de miles de cosas que había encontrado en los resumideros.
Es así señor… nadie se imaginaría las cosas insólitas que pasan por las cañerías de Montevideo. Mientras circulamos por las calles, mientras dormimos en nuestras casas, de todo circula por las cloacas. Papeles, condones, juguetes, cáscaras de papas, monedas, cubiertos, droga de algún intento de salvar el cuero, para no hablar de cosas peores.
Clavero lo escuchaba y pensaba… este tipo vive de revolver mierda y se cree que tiene el trabajo mas emocionante del mundo.
Acá está… se levantó del piso fue a la pileta lavó y le mostró triunfante la alianza brillando entre sus dedos mojados.
Ahora va a reír otra vez pensaba Clavero mientras le sacaba brillo refregando la alianza contra el pantalón.
Miró satisfecho el brillo que al fin logró. Es increíble la importancia que puede tener esto y contemplaba el destello en su palma… mi mujer piensa que se divorcia si no la lleva en su dedo… y bué, después de todo… hace más de cuarenta años que venimos aguantando el empate.
Escuchó las llaves en la puerta, la mujer abrió con dificultad tratando de entrar el carrito de la feria sin rayar la pintura, viboreó entre los muebles cuidando el barniz rumbo a la cocina. Su marido le dio la buena nueva… mirá la encontré… está tan brillante com cuando nos “compromentimos”.
Ella lo miró de reojo y comenzó a descargar la compra que solo interrumpió para entrar al baño y echar desodorante para espantar el olor a tiempo podrido que había evacuado el plomero junto con el anillo.
El marido la miraba trajinar… jamás la entenderé se dijo…
Finalmente dejó el sillón, fue hasta la cocina y se le paró delante.
Tomá aquí está el motivo de tu mal humor y le extendió la mano abierta con la alianza brillando entre las líneas que de pronto le representaron la inmunda cañería de que hablara el plomero.
Teté le tomó los dedos se los cerró y le dejó el anillo empuñado…
¿Qué te pasa, no la querés ahora después de todo lo que jodiste?
¿Para que la buscabas?
Ella le tomó aquel puño que flotaba desconcertado en el aire con sus dos manos y al fin sonrió, y por primera vez el Mayor escuchó una mala palabra en boca de su esposa.
Para que te la metas en el culo!

Con largas puntadas los bichitos de luz
hilvanan la noche al suelo.
Entre los juncos de la orilla
se eriza una luna líquida.
La ubicua chicharra canta
en todos los sitios
en que tampoco está.
La sinfonía lacia del flechillar
es tusada por el silbo rizado de una perdiz.

Sentado en el muelle de no partir
con el bolso agazapado a mis pies.
Sin deseo de quedarme,
pero incapaz de marchar.
Con la totalidad del pasado
en este nimio presente
trato de someter mi espejismo,
tras unas rejas, tan de hierro
!

Yo Miguel

Yo, Miguel,
un uruguayo tentacular y poliforme como todos
desde mi lugar lógico y plebeyo
maldigo los poderosos a los que les di poder
y que hoy hablan la lengua podrida de los rufianes.

Maldigo las viejas espadas temblando bajo el polvo
y maldigo los tiranos que ya no quieren temblar.
Maldigo a los profetas nuevos, que cantan los cantos viejos
anunciando con sus labios de madera,
morirás de hambre natural o artificialmente.

También como Violeta, maldigo al Alto Cielo
y sus secuestros emocionales que desalegran las almas.
Maldigo ese cielo con amenazas de infiernos
y sus ángeles menesterosos que no lloran, ni deja reír
y maldigo (sobre todo), esta maldita incapacidad de odiar.

Insomnio déspota

La noche insomne se fue empastando,
a mi ángel de la angustia se le cayó el reloj
dentro de la mermelada de moras blancas.
Las agujas hacen fuerza para moverse
pero las horas pegajosas ya no circulan
en mi pavorosa noche extrema.

Mañana

Mañana me sentaré en el ordenador
a conquistar el mundo
como casi todos los días
y esta vez lo conseguiré.
Despojaré de su disfraz lo existente,
tan estúpido como real.
Ya no me importa que el tiempo circular circule,
para que permanezca, ésta o aquella veracidad
o ni una, ni la otra, en tal o cual lugar

en etérea falsedad

Niebla Triste

La niebla condensa la tarde helada,
figuras borrosas apresuran sus pasos
rumbo a sus casas,
a sus estufas a leña
a su rumor de hogar.
De pronto el andar gliptodóntico
de un carro fúnebre
se recorta colosal en la bruma,
no, ya no hay carros fúnebres,
es un carro cargado de bolsas negras
titánico iceberg, de basura proletaria
que también era un carro fúnebre,
conducido por su propio muerto
y un perro mojado como cortejo.

domingo, 31 de mayo de 2009

TANGO DE PELO LARGO

Tango de pelo largo y sin chambergo
el de championes y jeans
que no conoce a Gardel
pero escucha a Goyenetche
garroneado en internet

Tango de pelo largo
que fuma porro
y meta dedo a la Pedrera
te vi danzar con el rock
como amantes enemigos
es ese tango del funky
borocotó
y milonguero

Tango de pelo largo
de CD en la compu de facultades,
de agronomías de humanidades
psicotango de Mp3 chabacano
bien lunado y mal vestido,
amo del firulete en la pared
que se nos viene… grafitango el gris.

BARRO DE BARRIO

Soy barro de barrio
barro limpio de agua turbia y tierra infértil
soy gotera chapa y ladrillo
cascos de caballos del asfalto
ruidomúsica
y gurises con piojos percherones
y jazmín
y porro.
Soy barro de barrio
sueño a contrapelo
ausencia presente
y jardines, que si no mueren de asco
se mueren de pena.
Grito de gol y silencio de nube
torta frita y carcajada
barro de barrio santificado
soy barro sacrificado.

BOLICHE ÚLTIMO

Boliche taciturno
te buscan ojos
en estado de tango
te ven memorias
en noches de truco, buseca y sexo

Sos, aquellos poetas náufragos
dioses locos
pordioseros de la noche
de mesas vinosóficas o cafeteras
que saben escuchar
calladas.

Boliche en estado de tango
esquina en proa orillera
que corta la niebla
sos copa que llora
una venganza filosa
morisqueta
comedia, farsa y locura

Sos trapecista del paño
taco, tiza
tres bandas
alquimista a contramano
efecto exacto
carambola
palo
y pasá raya

SUPERMACHO - MULTILOCA

Era un día gigantesco,
del cielo bajaban ángeles negros
con crespones y Gardeles,
un tango anfibio viene tocando
un bandoneón ronco y ausente.

La aguja de la iglesia
borda lunas y nubes frías
y un Arcángel domesticado
en gesto de diez y diez
con la pena inmortal de ser divino
con la mitad llena de luz
la mitad llena de sombras
otra mitad supermacho
y la otra multiloca.

LIBERAME LIBERTANGO

Abrumado por músicas
de alta rotatividad
descubro un tango nuevo
de un tiempo centrípeto
y nuevo-tango-tengo
que hoy perfuma mi stress sonoro.

Llegaste hasta mi puerta, a pura brújula
de tu memoria de borracho perdido…
y te soplé la frente para quitar soledades.
Y sos-tengo que sos-tango
son-sin-con-sonante
son-con-sin-fonìa
que no bailo
porque no sé dibujar serpientes.

Liberame libertango
de lo que enoja mi cara,
y del monótono mono tono
libertango liberame
resucitador de noches lungas.

Habla con un fantasma?
no lo sé compadre…
escribo pa no despertar.

CARAN CAN FUN

Era el eco de alguien
pero no de si misma
separando banderas de niebla
sale a mi encuentro
Azucena Maizani
CaranCanFun

No hubo mujer tan de veras
ni ojos tan llenos de alas…
¡soy la milonga del tango!
CaranCanFun
susurra desafinando
la… Tita Merello


Percanta que vas desnuda
con pechos de par en par
abriste tu frescura
para darme tu calor
Olinda Bozàn… dice
que la fama es puro cuento…
Saraaazaa!
Malena dice que no
Lágrima, veremo
CaranCanFun
y yo… ya se veremo…

PAULA PIDE TANGO

Paula me pide un tango... justo a mí me pide un tango
a mi que no me gusta y nunca supe entenderlo.
El tango amiga, emprendió una retirada lenta y tenaz
en hermoso deterioro.

Imagino que el tango tiene que ver con lo que callan los adoquines,
que cuando niebla, parecen multilápida callejera
ha de andar por ahí,
en el chirrido metálico del pestillo
en el chasquido del agua contra el muelle del puerto
en el silbido anónimo que pasa por la ventana
en las huellas metálicas que doblan algunas esquinas de Montevideo.
Tal vez se fue, tras el silbido triste del penúltimo afilador
o esté en el color sepia de las fotos ovaladas.
A veces lo sospecho durmiendo en altillos polvorientos
por eso, la voz asmática del gramófono.
Quizás en el camuflaje lánguido de los plátanos,
en la casi sombra del parral
o se quedó allí, quietecito en la rondana olvidada,
de un pozo olvidado también.
Yo no creo en el tango,
pero creo en la tanguez, de las princesas bacanas,
en la mirada brava
en el ritmo marcial de esas caderas que...
izquier, derech, izquier, derech, izquier...
en eso que anda por ahí, ensoñando
las ventanas lacrimosas en siestas lloviznadas y bonaerences.
Nunca me encontré con el tango, tal vez por eso hoy lo veo como
siempre y de nuevo, siendo otro y el mismo a la vez,
sintiéndose un fantasma público,
queriendo quedarse se aleja, y yéndose sueña que vuelve
mientras se va, se va y se va...