sábado, 24 de marzo de 2012

Fotógrafo

Photo… luz,
Grapho… escriba.
Fotógrafo... el que escribe con la luz.

Sombra de las cosas
me paro en mi horizonte y veo...
claridad,
anchura,
aire,
espacio acorralado,
audacia,
sol,
mas allá... otro horizonte aleteante,
detalles mínimos,
movimiento,
mar
gesto,
abismo,
abrazo,
tropa de nubes,
pezón erizado,
río monte y bandada.
La cadena del pozo,
reflejos,
huella encallada en la arena,
fugacidad y espejismo.

Eso es un fotógrafo...
unos ojos pensantes.

jueves, 22 de marzo de 2012

Botero

¿Qué tiras al agua? Pregunto el botero.
El amor al cuete que siento por la que ya no me quiere, le respondí sin pensarlo un instante.
El viejo miro como lo arrastraba el agua, estiro un remo y lo recogió.
Me lo quedo entonces mi amigo, yo no tenía ni eso.
¿Qué mas tiras al agua? Los recuerdos, los lindos y feos.
Todos los que la invoquen.
Ah! Este tesoro si no lo puedo despreciar, lo tomó y se lo guardó también.
Así seguimos. Yo tiraba y el viejo recogía.
Tiré canciones y poemas, caminatas por la playa besos en las esquinas, intimidades, impudicias, risas y desvelos.
Todo le servia al viejo.
Por fin me dejo en la orilla, y comenzó a alejarse con lo que más quería tener...
¡Viejo podrido! Le grité.
Sin dejar de remar, se dio vuelta sonriéndose con mi cara.

Esta noche

Escucho mi corazón (pobre obrero) cumpliendo su labor cotidiana, y me late que prefiero no creerle todo...
Trato de concentrarme en este mate que no me gusta tomar solo.
La verdad... hoy quiero tenerte aquí, frente al fuego, en esta contemplación primigenia.
Hoy quisiera escuchar nuestro silencio atravesando la lluvia, que insiste en el ventanal.
Esta noche te contaría esas cosas que se guardan para siempre.
Te daría un primer beso, y otro primer beso, hasta perder la cuenta de tantos y tantos primeros besos.
Seriamos dos modernos primitivos, latiendo entre el agua y el fuego, bajo la noche... entonces tibia.

Trabajo Celeste

Llovió otra vez y la gota cayó insistente sobre la piedra. Pasó la lluvia y la gota continuó su tap, tap, durante horas. Con interminable insistencia, con paciencia infinita, desde siempre, la gota caía en el mismo sitio con absoluta precisión, en un goteo que parecía no tener fin.
Meses, años, siglos, eras y eras de golpeteo constante, hasta la perforación.
Una mañana amaneció con un hueco como un ojo, y entonces comprendió...
hacia todo ese tiempo que el cielo quería que la piedra lo mirara.

Más de lo mismo

Esa utopía obvia, que pequeña cajita feliz que no estalla en luminaria, que no junta, que no encandila, ni entibia el alma. Esa utopía que no sirve de espejo por atender realidades. Utopía que no acerca horizontes, ideas ni corazones, que no amplia brevedades, que ahora está que ahora no... que no atiende ofrendas menesterosas.
Esa utopía que ha poblado el cementerio de imprescindibles, y ha empedrado el camino al infierno de buenas intenciones.
Que no se muestra crisol de sueños, como esa estrella en pleno campo.
Parece más de lo mismo...

Más de lo mismo

Una mano que no suelta pájaros, que no se enerva en el asta, que no acaricia, ni lleva flores. Esa mano que no aprieta confiada, que no se distrae en cabellos, que no saluda al vuelo, ni señala, ni acusa ni levanta copas, que no alcanza mates, ni porta buena nueva. Que no le rasga guitarras al silencio, que no aplaude, que no se festeja en goles, ni se crispa en la marcha. Mano que no consuela lagrimas y no se tienta ante el vidrio empañado. Esa mano que no escribe ni encallece...
Parece más de lo mismo.

Más de lo mismo

Un amor que es un será y luego un ya fue, sin detenerse en el es, pobre analfabeto emocional, que no duele, que no invoca nieblas, brisas, soles tibios, ni aquella plaza mojada. Ese amor inmaculado, que no plena de plumas y burbujas, que no azula las miradas que apuntan al centro desprevenido. Ese amor clásico, que se abstiene de la montaña rusa emocional, que no engarza abrazos ni se juega un para siempre. Un amor con escrúpulos y pudores, esa amable intransigencia. Que distrae nuestra mismidad y no muestra su finitud...
Parece más de lo mismo.

Opción

A veces te sospecho
un pacto con el silencio.
Entonces sos una sombra suave
una mujer impalpable,
como un fantasma concreto.

Nunca supe que hacer
con tu misterio,
por eso...
me lo llevo en un poema
para siempre.

Solo

El humo sube lento,
tan lento...
mi sombra en la pared,
cabizbaja
sola.
Le guiño un ojo a tu foto.
Mientras la sombra levanta,
otra taza
de café...

Entonces

Yo te desdudo
Tu me desdudas
Nosotros nos desdudamos.
Solo así podremos
conjugarnos
en todos los tiempos.

Recortazarte en Julio

Ahora resulta que lloro poemas.
Gota a gota
y verso a verso
caen sobre hoja,
y corren por el cauce del renglón
vertiginosas letras salitrales
con recuerdos de dulzuras cercanas.

Cada lágrima tibia
se despliega como una bandera
engalanada con signos, comas,
acentos y paréntesis.
Eso sí, (aclaro) que siempre,
inexorablemente,
pongo los puntos sobre las íes.

Tiempo y Distancia

Yo te exculpo, esculpiéndote con mis letras, en la distancia del tiempo.
Yo me exculpo, esculpiéndote con mis palabras en esta oscuridad.
Ojalá al amanecer no seas... para volverte a crear.