jueves, 22 de marzo de 2012

Trabajo Celeste

Llovió otra vez y la gota cayó insistente sobre la piedra. Pasó la lluvia y la gota continuó su tap, tap, durante horas. Con interminable insistencia, con paciencia infinita, desde siempre, la gota caía en el mismo sitio con absoluta precisión, en un goteo que parecía no tener fin.
Meses, años, siglos, eras y eras de golpeteo constante, hasta la perforación.
Una mañana amaneció con un hueco como un ojo, y entonces comprendió...
hacia todo ese tiempo que el cielo quería que la piedra lo mirara.

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